Presentan hallazgos sobre estudio de murciélagos en la Reserva Natural Hacienda La Esperanza en Manatí

Por Marielisa Ortiz Berríos

Alrededor de 580 voluntarios trabajaron en el primer estudio continuo de murciélagos (durante 25 meses) que se realiza en Puerto Rico, cuyo lugar de monitoreo fue la Reserva Natural Hacienda La Esperanza, en Manatí, del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico (FCPR). Esta investigación formó parte del programa Ciudadano Científico (CC), auspiciado por la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF, en inglés).

“Los objetivos de este proyecto podemos dividirlos en tres, uno de ellos, tal vez el principal, era envolver a la ciudadanía [voluntarios] en el día a día, en el caso de nosotros, en el noche a noche, en el trabajo que hace la ciencia. Y esto es sumamente importante porque la ciencia es un elemento cada vez más importante de la cultura”, expresó el investigador Armando Rodríguez, profesor de la Universidad Interamericana y experto en murciélagos.

Sin embargo, indicó que mucha gente no lo reconoce y si se le pregunta qué es cultura, no piensan en la ciencia como un elemento muy importante. “Es importante que todo el mundo, aunque no trabaje en ciencia, entienda esto porque al final la ciencia sólo puede adelantar si recibe apoyo y los fondos de los países, y quien decide qué es lo que es prioritario o no, al final del camino, es la gente”, señaló Rodríguez a un público cautivo el pasado sábado, 30 de abril de 2011, en su presentación oficial sobre los hallazgos del estudio, en la Hacienda La Esperanza.

Este proyecto en particular se ideó para concienciar a la gente sobre la importancia de los murciélagos. El investigador manifestó que la mayoría de la gente desconoce que los murciélagos en Puerto Rico se dividen en 13 especies distintas, que unas se alimentan de frutos, otras se alimentan de néctar y otras de insectos y peces. Destacó que el otro objetivo, y no menos importante, fue levantar información que no existiera sobre las comunidades de estos mamíferos alados en Puerto Rico, los cuales –aunque no son ciegos- pueden volar de un lado a otro durante las noches gracias a un sistema de sonar (sonido).

Estos animales aportan grandes beneficios y son los principales responsables en la recuperación de los bosques y en la producción agrícola, ya que son importantes dispersores de semillas. Acorde al FCPR, los murciélagos promueven la biodiversidad a través de su función como agentes polinizadores y contribuyen a la reforestación natural de los espacios abiertos. Son un control natural de las poblaciones de insectos, que de otra forma se convertirían en plaga.

El profesor Rodríguez explicó que “en todas las Antillas los dos lugares mejores estudiados en cuanto a murciélagos se refiere en estos momentos son Cuba y Puerto Rico, pero en Puerto Rico a pesar de todos los trabajos que se han hecho a través de los últimos 30 años principalmente, no se había hecho en ningún lugar un monitoreo continuo durante 25 meses como se hizo en este caso, en este proyecto. Un monitoreo de este tipo porque nosotros tenemos una estación en Arecibo, en la [Universidad] Interamericana, donde llevamos monitoreando por más de diez años las poblaciones de unas cuevas, pero hecho de esta manera, en el bosque, de la manera que se hizo aquí, no se había hecho”.

Una de las actividades que los voluntarios realizaron, junto a los investigadores y asistentes, consistió en la creación de una base de datos de semillas. Esta información indicaría qué era lo que estaban comiendo los murciélagos. Los participantes iban al campo, colectaban las plantas y preparaban la base de datos. Asimismo, pusieron dos noches de cada mes 72 metros de redes en una vereda (nombrada como la vereda de los murciélagos) para atrapar los animales. De igual forma, utilizaron identificación por ultrasonido (sistema Anabat) para algunas especies que eran más difíciles de atrapar en las redes. Luego, se tomaban muestras de excretas y se llevaban al laboratorio para identificar las distintas especies de plantas.

“Una de las cosas que también fue ganancia del proyecto es que algunos de los intérpretes [del FCPR] se familiarizaron con los murciélagos y entonces pueden proveer a los visitantes esa información”, manifestó el profesor, al añadir que también fue interesante la amplia participación de niños.

Rodríguez indicó que capturaron 261 murciélagos durante los 25 meses, de 12 de las 13 especies de murciélagos que habitan en Puerto Rico. Existen más de mil especies a nivel mundial. La única especie que no se capturó fue el rabi-peludo, descubierto por accidente en 1960 y solamente capturada en la Isla unas cinco veces. Mientras que la más atrapada fue el frutero común. Las otras especies son: bigotudo mayor, pescador, barbicacho, bigotudo menor, de las flores, lengüilargo, frutero nativo, ali-oscuro, hocico de cerdo, viejo y de techos.

Rodríguez anunció en la presentación que de 221 murciélagos capturados que se alimentaban de frutas, sólo un 28% tenía semillas o pulpa en la excreta. Destacó además, que a diferencia de la creencia popular, estos mamíferos voladores no se enredan en el pelo y no chupan sangre. Indicó que no pudieron identificar ningún patrón, excepto que en ambos años, en el mes de septiembre, hubo un pico en la actividad de las especies, ocasionada por el murciélago de las flores. “No se sabe a qué se debe el pico de septiembre, no es por la lluvia ni precipitación. Luego tenemos que comparar notas con el doctor Eugenio Santiago [quien estuvo a cargo del estudio de botánica], si mirando la fenología del área hay una planta que florece o fructifica [durante esa época].

El profesor destacó la importancia de los pocos parchos naturales que se encuentran protegidos, como la Hacienda La Esperanza, debido a que son lugares donde estos animales, al igual que otros, acuden a alimentarse.

“Casi una tercera parte de los participantes del proyecto en general participaron del proyecto de los murciélagos, así que en ese sentido fue sumamente exitoso en términos del número de personas que participaron. Sirvió también como un laboratorio para adiestrar estudiantes”, indicó el experto en murciélagos.

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