Presentan hallazgos de estudio sobre las costas y los procesos que las impactan en la Reserva Natural Hacienda La Esperanza en Manatí

Por Marielisa Ortiz Berríos

Luego de dos años de continuos estudios sobre la morfología de la costa de la Reserva Natural Hacienda La Esperanza, en Manatí, la investigadora Maritza Barreto presentó el pasado 26 de febrero de 2011 los resultados obtenidos ante un nutrido grupo de personas, entre estudiantes, empleados de gobierno, profesores y público general.

Esta investigación se distinguió, al igual que el resto de las que componen el Programa Ciudadano Científico del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico (FCPR), por utilizar entre su recurso humano personas voluntarias que participaron activamente en el estudio del área costera de la reserva natural. La Fundación Nacional de la Ciencia auspicia la iniciativa.

Los participantes de la investigación visitaban tres veces al mes la costa para caracterizar en tres estaciones, tres puntos o variables relacionados al sedimento, elevación del perfil de playa y la salinidad del agua. El lugar de análisis fue desde la playa Punta Tómbolo hasta la desembocadura del Río Grande de Manatí.

La doctora Barreto, geógrafa física y geóloga marina, explicó en su presentación que “las playas presentan cambios morfológicos rápidos y [ésta] es una playa altamente dinámica”. Contó que se observó una retirada del mar desde el año 2009 al presente, y no se sabe qué lo causa en estos momentos. Asimismo, el doctor Juan Torres, especialista en arrecifes de coral y quien asistió en la investigación, destacó que los corales en la zona están ubicados muy cerca de la línea de la costa, lo que no es usual en Puerto Rico.

Las conclusiones de la investigación serán utilizadas para producir el plan de manejo de la costa en la Hacienda La Esperanza y aplicarlo para la definición de vulnerabilidad de costas en otras playas, según indicó la geóloga profesional, quien también recibió la asistencia en su investigación de la planificadora ambiental Lyzaida Rodríguez. De igual forma –señaló- se vislumbra hacer investigaciones similares en otras áreas de Puerto Rico, como en Vega Baja y Loíza. Actualmente se continúa monitoreando la costa de Manatí.

La investigadora manifestó que esta información servirá para “definir el perfil de vulnerabilidad ante eventos de riesgos costeros”, lo que les ayudará a identificarlos y planificar adecuadamente. “Además estamos reevaluando los procesos que causan cambios morfológicos en la Isla”, dijo.

“Uno de los puntos más importantes para mí en este proceso de investigación fue la integración entre el científico, la universidad y el Fideicomiso. Este tipo de alianza fue importante para que todas las actividades se dieran sin retraso, con rigurosidad académica, como investigativa y con una logística que minimizara la ejecución de cada actividad, que en muchas ocasiones variaban por las condiciones del tiempo, perfil de participantes, etc.”, relató la doctora Barreto. “Esta alianza permitió el éxito en la participación de los voluntarios, ejecución de las actividades y obtener resultados científicos más allá de las metas originales trazadas”.

Durante la presentación el público participó haciendo muchas preguntas, especialmente los residentes de áreas cercanas, quienes han observado los mismos eventos.

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